domingo, 4 de marzo de 2012

verdadera felicidad

Un niño pequeño se esfuerza por alcanzar un caramelo encima de la bancada, un joven pasa horas y horas de su vida estudiando para conseguir la nota que necesita para estudiar la carrera que quiere, un hombre trabaja duro para poder hacer horas extras y poder darse ese capricho que tanto tiempo y esfuerzo le esta costando. ¿Qué es lo que tienen en común estos tres casos? Los tres están esforzándose por conseguir algo que les va ha hacer más felices.

Pero ¿es eso cierto?  El ser humano por naturaleza busca aquello que puede hacerlo feliz,  sin embargo son pocos los que buscan de verdad la felicidad, ¿Qué es aquello que nos va ha hacer más felices? ¿Es ese coche que tanto hemos anhelado? ¿Es ese trabajo por el que tanto hemos luchado?

¿Qué es la felicidad? Podríamos definirlo como el sentimiento que nos hace ser mejores personas, que nos hace sonreír siempre, que nos hace pensar que todo puede ser mejor. Que incluso puede alargarnos la vida… ¿enserio basamos algo tan importante en cosas tan banales y materiales?
¿Que sucedería si el día de mañana no pudiéramos disfrutar de ese lujoso coche, o no pudiéramos trabajar en aquello que tanto nos llena por dentro y nos hace sentirnos realizados?  La sociedad se encarga de hacernos ver que cuantas más cosas tengamos y mas podamos conseguir más felices seremos, pero… ¿es eso cierto?  ¿Son felices aquellos millonarios que llegan a casa y se encuentran solos sin nadie con quien compartir nada de todo aquello que tienen? ¿Son por lo tanto desdichados todos aquellos que junto con su familia comparten esa cena que les llena el estomago en una mesa vieja que no pueden cambiar, mientras ríen contando las aventuras de el día?
No nos engañemos, la felicidad es un estado de ánimo, y por ello no está atada a aquello material, podemos tenerlo todo y ser la persona más triste del mundo, o por el contrario podemos no tener nada y ser los más gozosos,

No por ello quiero decir que no podemos tener cosas materiales, pero debemos aprender a que nuestra felicidad no dependa de ello, tenemos que aprender a ser felices con lo que tenemos y no con lo que podemos conseguir, si nos apoyamos en la realidad en lugar de luchar por lo ilusionado seremos de verdad felices pues sabremos aprovechar cada momento, cada minuto.
Y eso es la verdadera felicidad, el saber que cada segundo, cada minuto, cada día, estás haciendo lo que de verdad quieres,  y luchas porque nunca cambie

Entonces aprendamos a vivir cada minuto como si fuera el último sin pensar en todo aquello que podremos conseguir, así viviremos pensando en lo que tenemos y no en lo que no tenemos y podremos de verdad ser felices y compartirlo con la gente que esté a nuestro lado.

Pruébalo… cierra los ojos y piensa en lo dichoso que eres por todo aquello que en ese momento te rodea, no en lo que quisieras que te rodeara, si consigues tener ese sentimiento a cada momento, podrás decir que verdaderamente eres feliz  

sábado, 15 de octubre de 2011

¿Qué tiene más importancia?

El inventor que más vidas ha salvado en los últimos 50 años no fue un médico, sino un ingeniero. Nacido en Buffalo (Nueva York) en 1919, Wilson Greatbatch nunca pensó en dedicarse a la sanidad. Toda su carrera estaba dirigida a la electricidad, rama de la que era ingeniero. Pero -una vez más- una casualidad puso a su alcance un descubrimiento que ha permitido revolucionar la cardiología. Tanto, que en 1983 la Sociedad Nacional de Ingenieros Profesionales lo consideró uno de los hallazgos del siglo.

Según relató él mismo en su libro The making of the pacemaker (La construcción del marcapasos), Greatbatch estaba trabajando en un sistema para registrar los latidos del corazón. Pero un error al elegir un componente produjo un fenómeno nuevo: una emisión rítmica de impulsos eléctricos. El genio de Greatbatch fue darse cuenta de que ese patrón podía identificarse con el de un corazón. Sumó dos y dos y, tras recordar las charlas con algunos médicos en las que estos le explicaban que en el fondo el corazón es un motor que se alimentaba con electricidad, se puso manos a la obra hasta que consiguió el primer marcapasos implantable. Este se probó con éxito en perros en 1958. Lo patentó en 1962.
Pero el ingeniero, que mantuvo su inquietud intelectual hasta casi el final, como acreditan sus más de 325 patentes -algunas tan dispares como una canoa alimentada por energía solar o algunos biocombustibles-, no se quedó ahí. En esto no siguió el estereotipo del genio arruinado que solo se ve reconocido después de muerto, y con los beneficios de su invento creó en 1970 una compañía, Wilson Greatbatch Limited, que sigue operativa. Y con beneficios.
Tampoco se desligó por completo de los marcapasos. Tras solucionar problemas como la estanqueidad del aparato, se enfrentó a otro que limitaba seriamente su utilización: para que el dispositivo fuera realmente útil debía tener una vida larga, a ser posible más que la del paciente al que iba a ayudar. Y eso no era posible en aquella época porque fallaba la fuente de alimentación, y es que las pilas de entonces apenas duraban dos años.
En 1972 llegó con la solución: la creación de baterías de yodo y litio con una larga vida. Con ello se conseguía que el aparato funcionara sin que hubiera que reabrir al paciente para cambiarle la fuente de alimentación. Estas pilas son las que se usan todavía hoy mayoritariamente en el sector.
Greatbatch falleció el 27 de septiembre en su casa de Williamsville (Nueva York).

Despues de este articulo que fue publicado en el pais una ultima reflexión: ¿Porqué nadie sabia la muerte de un hombre tan importante, y que ha salvado miles de vidas, y sin embargo anuncian en los telediarios la muerte del creador del Iphone?